por Javier el Mar Ene 31, 2006 6:12 pm
El caballo en las terapias ecuestres es el coprotagosnista de la actividad, junto con los terapeutas y el usuario.
Se discute mucho sobre el caballo ideal de terapias, pero tal cosa no existe.
Cada actividad dentro de las terapias ecuestres, necesita un caballo concreto, veamos:
Hipoterapia: Necesitamos un caballo, mentalmente muy estable, que soporte el estrés ya que se verá sometido a situaciones complejas, gritos sorpresivos, cambios bruscos de peso, mucha gente alrededor, elementos varios que pasan sobre el y a su alrededor y todo esto sin variar su ritmo, su cadencia. esto supone un caballo de larga preparación con un adiestramiento complejo y al que hay que cambiarle sus reacciones de respuesta al estrés. Además insensibilizado contra contactos en el cuerpo, casi todo lo contrario a lo que se busca en un caballo de equitación.
Equitación terapéutica: Necesitamos un caballo, estable emocionalmente, con respuestas rápidas pero suaves a las ayudas y con atención a la voz del monitor, esto es contrario al caballo de hipoterapia.
Cada actividad requiere un tipo de caballo y un adiestramiento diferentes, los caballos deben estar especializados en su trabajo, como los humanos, o es que hay alguien que se un buen médico y además un experto en mecanica cuantica, pues igual si, pero no es lo normal, en los caballos pasa curiosamente lo mismo.
Los caballos estables emocionalmente no se dan expontaneamente, su estabilidad emocional dependerá de nuestra manera de manejarlos, de su forma de vida y trabajo y de su alimentación y mantenimiento.
Un saludo
Javier